
Cuando regresé a Oviedo de mi vuelta en bici a Sudamérica (2001-2003), mi madre se alegró mucho; hasta que le dije que me iba a dar la vuelta al mundo (2004-2014). "Tú eres muy sibarita para hacer eso", fueron sus alentadoras palabras.
He gastado ya tres bicicletas y siete vidas. La bici original me la destrozó África (está expuesta en la tienda de bike-tech en Barcelona) y la segunda, un conductor turco que circulaba en dirección contraria, despistado, por una autovía del norte de Turquía.
Mi primera batalla contra la malaria cerebral la libré en un hospital de Nigeria. Sólo me asusté cuando avisaron al cura para darme la extremaunción. Las otras tres malarias cerebrales las resolví tomando pastillas. Más baratas en África que en Europa.
Mi nombre es Álvaro Neil, aunque más gente me conoce como el biciclown. Llevo más de cinco años fuera de España y no tengo planes de regresar hasta que no termine mi proyecto: miles de sonrisas alrededor del mundo. En principio en el 2014, pero voy con algunos años de retraso. Afortunadamente. Regresaré con cerca de 50 tacos, una edad complicada para incorporarse al mercado laboral. Pero no pienso volver a ejercer mi antiguo empleo de oficial de una notaría en Madrid. Hoy por hoy no pienso en eso, sino en cómo conseguir la visa de China o en cómo atravesar Siberia en invierno. Ahora estoy en Bangkok (Tailandia), por donde ya pasé hace casi un año cuando iba rumbo a Malasia e Indonesia. En esta ocasión llevo rumbo noreste: Camboya, Laos, Vietnam, China, Mongolia…
Yo no renuncié a un empleo fijo para hacer este viaje por una discusión con mi novia (bueno ahora ya ex novia) ni por haber leído El Principito una tarde de otoño. Estoy aquí porque comprendí que el cementerio está lleno de soñadores. Yo no quiero acompañarles. Quiero que la muerte me pille con la cartera vacía y el corazón lleno de paisajes y sonrisas. Ni tengo pensión de jubilación ni me preocupa que la hayan retrasado hasta los 67 años. Alguien dijo que no se vuela porque se tengan alas sino que las alas crecen porque se ha volado. Yo añadiría que hay que volar sin importar si tienes alas.
En esta vuelta al mundo he visitado 56 países y he pedaleado 72.033 kilómetros (casi dos veces la circunferencia de la Tierra). Sin duda uno de los países que más me ha impresionado ha sido Bután. El Gobierno de ese país me dio una visa gratis para 15 días. Ahorrándome así 3.000 dólares que no tenía pensado pagar, dicho sea de paso. La visa diaria cuesta 200 dólares. Fui el primer ciclista en la historia en recorrer, en solitario, ese reino del Himalaya que recibe solamente 27.000 turistas al año.
Pero allí no pude ofrecer mi espectáculo. Sí, lo de biciclown, es debido a que viajo en bici y a que soy payaso. Ofrezco espectáculos de clown, magia, malabares, acrobacia, de forma gratuita a favor de las personas más humildes. He actuado en campos de refugiados, en prisiones, en hospitales… De momento, 53 espectáculos para más de 18.000 personas. Cuando estaba en España ya actuaba de clown (cobrando, claro), pero ahora he decidido regalar mi espectáculo por el mundo.
¿COMO COLABORAMOS?
Bike Tech ha proporcionado a Alvaro una bicicleta con todos los complementos necesarios para poder llevar a cabo esta gran aventura.
LINK A NOTICIAS
FOTOS
![]() |
![]() |
![]() |
![]() ![]() |